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lunes, 19 de marzo de 2012

7 Errores comunes de un candidato en la Entrevista Laboral

Actualmente el proceso de Selección se ha hecho más riguroso debido a la competitvidad, siendo directamente proporcional a la diferencia existente entre oferta y demanda. Además de medir el nivel educativo, aspectos socioeconómicos y personalidad, el evaluador (o entrevistador) toma en consideración aspectos intrínsecos que no debemos obviar, a cotinuación se enumeran los erroes más comunes por lo cual, el cargo que aspiras, puede no quedar en tus manos:

  1. No tener un currículo adecuado. Tu currículo tiene el objetivo de despertar, en el seleccionador, el interés de conocerte. Un buen currículo es legible, claro, conciso y no tiene errores de ortografía. En caso de duda, consulta el diccionario, el Google o un corrector ortográfico. También es muy importante que contenga el objetivo del candidato. Si tienes más de una meta, ten currículos diferentes – uno para cada tipo de trabajo deseado.
  2. No saber nada acerca de la compañía para la cual te estás postulando – Antes de la entrevista, busca información sobre la compañía. Internet es una gran aliada en este proceso. Averigua si tu te identificas con ese nombre, cuál es el posicionamiento de la compañía en el mercado y lo que tú puedes contribuir a su crecimiento. 
  3. No hacer preguntas en el proceso selectivo. Preguntar es una manera de demostrar interés por la compañía y por la vacante. Muchas personas creen, equivocadamente, que están en una entrevista solamente para responder lo que les preguntan. Cuestiona acerca de las actividades que el cargo en cuestión implica, sobre los niveles jerárquicos y el equipo de trabajo. Eso demuestra tu disposición para ocupar el cargo y te ayuda a saber si es lo que realmente buscas. 
  4. Presentación inadecuada - no importa cuán grande sea el número de pasos en un proceso de selección. El contacto que tienen el candidato y el seleccionador es poco, y este es el tiempo que tienes para crear una buena impresión. Evita el uso de groserías, la informalidad excesiva e ir vestido de forma muy casual. Conocer la cultura de la compañía ayuda a predecir qué tipo de comportamientos son apropiados, pero, en caso de duda, opta por la formalidad. 
  5. Mentira - ya sea en el currículo o en la entrevista, la mentira no es una buena opción. El seleccionador es capaz de reconocer si tú eres sincero, y – aunque él no se de cuenta en ese momento – te será muy difícil sostener la mentira durante toda tu carrera dentro de la empresa. No digas tener habilidades que no tienes – especialmente cuando se tratan de habilidades técnicas, tales como los idiomas. Si hay una prueba al respecto, descubrirán la mentira rápidamente.
  6. Criticar a la empresa anterior – si saliste del último trabajo insatisfecho, no menciones el incidente. Si el entrevistador te pregunta, di la verdad, pero sin atacar a tu ex jefe o tu antigua compañía – y no profundices en el tema. 
  7. Hablar demasiado o hablar muy poco – Ser prolífico es malo, pero tampoco seas muy breve. Brinda al entrevistador la cantidad de detalles necesarios para que su pregunta sea respondida y él pueda entender el contexto de lo que estás diciendo. En una dinámica de grupo, ten cuidado de no pisotear a la competencia, pero, del mismo modo, no ser atropellado por ella.

jueves, 21 de julio de 2011

FORMACIÓN: Gasto o Inversión?

La formación es una herramienta fundamental en el mundo empresarial. Cada vez son más las empresas que ofrecen formación a su plantilla, con el fin de contar con trabajadores más cualificados, motivados y en constante evolución profesional y personal
El estancamiento profesional se traduce irremediablemente en un descenso de la productividad y, por tanto, en pérdidas para la empresa.
Además, la creciente especialización de los sectores y los avances tecnológicos exige trabajadores con destrezas específicas que solamente pueden adquirirse por medio de un adecuado aprendizaje o una formación concreta.

Por otro lado, la formación comienza a considerarse como una herramienta más para conseguir retener el talento en las empresas. Los empleados ya no sólo valoran su retribución, beneficios sociales, incentivos, etc. los planes de formación resultan un beneficio personal que puede ayudar a conseguir nuevos retos dentro de su propia empresa, y por supuesto, un valor que puede suponer grandes ventajas para conseguir un nuevo trabajo.
Por todo ello, las empresas comienzan a ser conscientes de que deben valorar la formación de sus empleados como una inversión, y no un gasto, como se venía considerando hasta ahora. Asimismo, la formación ofrecida por parte de la empresa suscita en el empleado una mayor confianza en la organización, unido a un sentimiento de adhesión muy positivo para la empresa, ya que evita la rotación permanente de trabajadores.

EL RETORNO DE LA INVERSIÓN
El retorno de la inversión de la formación se debe calcular en función de los beneficios que logra una organización gracias a las mejoras derivadas de formar a su capital humano.
Si por efecto de la formación de los empleados aumenta el número anual de unidades producidas, podemos considerar un beneficio económico el margen que deja a la empresa cada unidad producida multiplicado por el número de unidades producidas de más. En el caso de que el efecto de la formación disminuyera la rotación de personal, podemos considerar un beneficio económico el coste de los procesos de selección que nos hemos ahorrado. Y también, si gracias a la formación reducimos el tiempo que dedican los empleados a determinadas tareas administrativas consideradas por la empresa como no directamente productivas, podemos considerar un beneficio económico el coste/hora del personal multiplicado por el tiempo reducido.
En definitiva, la formación de personal es una fuente más de beneficios, incorporándola a su planificación estratégica y, por descontado, a sus presupuestos. 
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Escrito por:
Enrique Aliende.